jueves, 23 de abril de 2015

Me equivoqué, ¿y ahora?

En la dualidad de hacer las cosas bien o mal la parte que da mas lugar a pensar es la de hacer las cosas mal, porque de hacer las cosas bien solo queda seguir haciéndolas bien pero...
¿y si todo sale mal?


Si algo sale mal podríamos decir que fue una pérdida de tiempo o una mala inversión, sin embargo no es novedad que se puede aprender de la parte desmotivante de la vida, de perder, de errar el tiro. Los locos limados que tuve el gusto de conocer en los viajes, eran mujeres y hombres que se alegraban de sobremanera cuando perdían, y podían hacerlo porque encontraban siempre la forma de sintetizar y extraer de los errores algo interesante para aprender, una habilidad que no es menor (un superpoder).
Viéndolo desde el punto de vista de las empresas o las organizaciones, ellas siempre aprenden de sus errores, porque de no hacerlo los mismos problema se vuelven a presentar y es por esto que suelen llevar reportes de los errores y las fallas con sus causas/efectos.
Un ejemplo claro es el de ingenieros sin fronteras: http://legacy.ewb.ca/en/whoweare/accountable/failure.html

La vida no es diferente en ese aspecto, de hecho nosotros estamos en el mismo ambiente que esas entidades, con distinta forma orgánica pero sumergidos en los mismos parámetros es decir, que si no resolvemos un problema, el entorno (o nosotros mismos) se encarga de presentarlo de nuevo una y otra vez hasta que seamos capaces de resolverlo, como una escuela de la vida con recursos ilimitados para enseñar.

Las leyes que mandan a todas las cosas sirven para todo, no hay acción sin reacción, de modo que lo que nos ocurre nos llega por decisión propia o por omitir la toma de una decisión, que es también una forma de decidir. Se trata de no dejar que el mundo nos pase por encima, empezar a "pasarle" al mundo y ponerse los pantalones bien puestos. Es decir, dar el 100% para lo que quieras hacer, porque en caso de fallar, ese 0.0001% que te falto para el cien, no te va a dejar dormir.

Es clave escuchar y aprender de todo lo que sucede, para que al final no haya una experiencia buena y una mala sino solo experiencias. No en vano dice el proverbio "Los labios de la sabiduría permanecen cerrados, excepto para el oído capaz de comprender".
Aprender de todo y de todos, equivocarse mucho, como los chiquitos en la escuela que se quedan con lo mejor, nosotros también tenemos que quedarnos solo con lo mejor, aprender a pifiarla bien.

Gracias a todos los que me avisan cuando me equivoco :)

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